La pregunta más habitual cuando alguien quiere una web nueva es esta: ¿cuánto me va a costar? Y la respuesta honesta es que depende de tantas cosas que casi da risa intentar responderla en una sola frase.
Aun así, voy a intentarlo. Llevo más de doce años diseñando y maquetando webs en España para todo tipo de empresas, desde despachos de abogados hasta multinacionales. He visto presupuestos de 400€ que han funcionado razonablemente bien y proyectos de 20.000€ que han sido un desastre. Lo que marca la diferencia no es siempre el precio, pero el precio sí que suele ser una señal de algo.
Los rangos reales del mercado español
Hay tres mercados completamente distintos coexistiendo bajo la etiqueta «diseño web». No tienen casi nada en común, pero todos responden a la misma búsqueda en Google.
| Tipo de proyecto | Rango orientativo | Para quién es |
|---|---|---|
| Web con plantilla + maquetación básica | 500 € – 1.500 € | Autónomos y negocios locales que necesitan presencia básica |
| Web en WordPress personalizada | 1.500 € – 5.000 € | Empresas pequeñas y medianas con necesidades reales de diseño |
| Web corporativa con diseño a medida | 4.000 € – 12.000 € | Empresas que compiten por clientes que evalúan muy bien a quién contratan |
| Web compleja con funciones específicas | 10.000 € en adelante | E-commerce de volumen, plataformas SaaS, intranets corporativas |
Estos rangos incluyen diseño y maquetación, no el mantenimiento anual ni el alojamiento, que suele suponer entre 100€ y 600€ adicionales al año dependiendo del proveedor y las necesidades del proyecto.
Qué hace que una web cueste más o menos
Hay cuatro variables que mueven el precio más que cualquier otra cosa:
1. El número de páginas y la complejidad de los contenidos
No es lo mismo una web de cinco páginas —inicio, servicios, quiénes somos, blog y contacto— que una web con veinte páginas de producto, fichas individuales por servicio, una sección de casos de éxito y un blog activo. Cada página adicional con diseño propio multiplica el tiempo de trabajo.
2. Si el diseño parte de cero o de una plantilla
Una plantilla bien configurada puede quedar muy bien si se sabe lo que se hace. El problema es que las plantillas tienen sus propias limitaciones estructurales, y adaptarlas a algo que no estaba previsto en su diseño original puede ser más lento y frustrante que hacerlo desde cero. Cuando digo «desde cero» no me refiero a reinventar la rueda, sino a diseñar en Figma con el negocio en mente antes de tocar una sola línea de código.
3. Las funciones que necesita la web
Un formulario de contacto es una cosa. Un sistema de reservas con sincronización de calendario es otra muy distinta. Un catálogo de productos con filtros, variantes y pasarela de pago es otro mundo. Cada función que requiere integración o desarrollo específico suma horas al presupuesto.
4. El diseñador o agencia que lo haga
No es lo mismo contratar a alguien de Fiverr que a un freelance con experiencia demostrada, y no es lo mismo contratar a un freelance que a una agencia con equipo propio. El precio refleja en buena medida la experiencia, la garantía de resultado y el soporte posterior. Una web barata que hay que rehacer al año siguiente no es barata.
Por qué las webs de 400€ suelen salir caras
Existe un segmento del mercado donde se hacen webs por precios ridículos. Plantillas de Elementor o Divi montadas en un par de días, con fotos de banco de imágenes y textos genéricos. A veces funcionan para lo que se pide. Muchas veces no.
El problema no es solo el resultado visual. Es que cuando necesitas hacer cualquier cambio —un nuevo servicio, una sección nueva, adaptar la web a un cambio de imagen de la empresa— o bien no puedes hacerlo porque el que la montó dejó un caos bajo la superficie, o bien tienes que volver a pagar a alguien para que lo arregle. Y ese alguien probablemente tarde más porque tiene que entender primero lo que dejó el anterior.
Una forma sencilla de evaluarlo: antes de contratar a alguien, pídele que te enseñe tres webs que haya hecho recientemente y que te explique brevemente el proceso que siguió. Si no puede o no quiere explicarlo, eso ya dice algo.
Lo que yo hago y lo que cobro (aproximadamente)
Trabajo principalmente con empresas medianas que necesitan una web que genere confianza y que puedan mantener sin depender de mí para cada cambio. Mis proyectos están habitualmente entre los 2.500€ y los 8.000€, dependiendo del alcance.
Incluyo siempre el diseño en Figma, la maquetación en WordPress, la documentación de uso y el soporte en las semanas siguientes a la entrega. No incluyo el dominio ni el alojamiento porque prefiero que el cliente los gestione directamente —es su activo, no el mío.
Si te estás planteando una web nueva o un rediseño y quieres saber si encajamos, lo mejor es que me escribas y me cuentes qué necesitas. No cobro por la consulta inicial y prefiero decirte desde el principio si creo que puedo ayudarte o no.