Error 1: El titular no dice nada
Entra en muchas webs de servicios profesionales en España y el titular que encuentras es algo como «Bienvenidos a [Nombre de empresa]» o «Tu empresa de confianza en [ciudad]». Eso no le dice al visitante qué haces, para quién lo haces ni por qué debería quedarse.
Tienes entre cinco y ocho segundos para que alguien decida si sigue leyendo. El titular es el elemento que más influye en esa decisión. Tiene que responder, en una frase, a la pregunta «¿esto es para mí?». Si no lo hace, el resto de la web da igual.
Error 2: Fotos genéricas de banco de imágenes
Las fotos de stock se notan. No siempre conscientemente, pero se notan. El cerebro humano es bastante bueno reconociendo cuando las personas de una foto no tienen nada que ver con el negocio que representa. Esa desconexión genera desconfianza, aunque nadie sepa explicar por qué.
Fotos reales del equipo, del espacio de trabajo o del proceso son siempre mejores que cualquier foto perfecta de una persona feliz con un portátil en una sala de reuniones que no existe. Si no tienes fotos propias, hay formas de diseñar la web que no dependan de imágenes de personas.
Error 3: Un menú de navegación que parece un índice enciclopédico
Menús con ocho o diez ítems en primer nivel, submenús desplegables en hover, secciones que nadie va a visitar nunca. Todo esto da la misma sensación: que la web está diseñada para satisfacer al que la encargó, no para guiar al que la visita.
La navegación tiene que responder a una pregunta sencilla: ¿qué quiere encontrar alguien que llega aquí por primera vez? Normalmente la respuesta son cuatro o cinco cosas como máximo. Todo lo demás puede estar en la web, pero no necesita estar en el menú principal.
Regla práctica: si tu menú tiene más de cinco ítems en el primer nivel, probablemente está intentando hacer demasiadas cosas a la vez. Simplifica antes de añadir.
Error 4: El botón de contacto no existe o está escondido
Esto parece increíble pero pasa más de lo que debería: webs donde para contactar con la empresa hay que llegar al final de la página, encontrar el enlace «Contacto» en el menú y rellenar un formulario de diez campos. Mientras tanto, el número de teléfono no está visible en ningún sitio.
Cada obstáculo entre el visitante y el contacto es una oportunidad para que se vaya. El botón de contacto tiene que estar visible en la navegación, en el hero y al final de cada sección importante. Cuantas menos barreras, más conversiones.
Error 5: La web habla de ti, no del cliente
Este es el más sutil y el más dañino. Webs donde todos los textos giran en torno al «nosotros»: nuestra historia, nuestra misión, nuestros valores, nuestro equipo. Todo muy bien, pero el visitante no ha llegado ahí para conocer tu historia. Ha llegado porque tiene un problema que resolver.
Los mejores textos web hablan primero del problema del cliente y después de cómo tú lo resuelves. Es una diferencia de perspectiva pequeña pero el impacto es enorme. «Ayudamos a empresas de [sector] a [resultado]» conecta mucho más que «Somos una empresa especializada en [servicio] con más de X años de experiencia».
¿Cuántos de estos errores tiene tu web?
Si tienes dos o más, merece la pena hacer algo. No necesariamente un rediseño completo —a veces unos cambios bien dirigidos son suficientes— pero sí una revisión seria. Y si ya tienes claro que quieres mejorar la web pero no sabes bien a quién contratar, puedes leer sobre cómo elegir a un diseñador web freelance sin equivocarte.